Chalamera, el municipio más pequeño de la comarca con poco más de 130 habitantes y una densidad de apenas 9,65 habitantes por km², tuvo históricamente una economía basada en el vino, el aceite, los cereales y el cultivo de lino y seda, con un molino harinero que ya no está en funcionamiento. Hoy la actividad se centra en la agricultura de regadío y secano y la ganadería ovina. Conserva la iglesia de San Martín, la ermita de Nuestra Señora de Chalamera, ruinas de un castillo templario y asentamientos íberos y romanos, además de trincheras de la Guerra Civil.
El clima mediterráneo continental semiárido del valle del Cinca es el mismo que en el resto de la comarca: veranos secos, cierzo en invierno. En un pueblo tan pequeño, con las casas de pueblo tradicionales como tipología casi única, el césped artificial permite mantener un patio o jardín cuidado sin la dedicación que exigiría un riego constante en pleno verano aragonés.