Alcolea de Cinca, con algo más de 1.100 habitantes, conserva un trazado urbano de calles estrechas y laberínticas de origen musulmán, con callejones sin salida, y una tradición constructiva en ladrillo por la abundancia de arcilla local -de ahí las fábricas cerámicas como Cerámicas Dobón que siguen activas en el pueblo, junto a industria papelera y de cartón (EuroPAC) y de maquinaria (Horpisa). La agricultura combina frutales con el cultivo de arroz, poco habitual en el resto de la comarca. La iglesia de San Juan Bautista, del siglo XVIII y de estilo renacentista aragonés, y el conjunto arqueológico de La Codera, con restos desde el Bronce hasta época ibérica, completan su patrimonio.
El clima mediterráneo continental semiárido del valle del Cinca trae veranos secos y cierzo en invierno. En los patios de las casas de ladrillo tradicionales del municipio, el césped artificial ofrece una alternativa de bajo mantenimiento que no compite con el agua que reclama el cultivo de arroz y frutales de la vega.