Cella es, con 2.690 habitantes, el municipio más grande de la comarca después de la propia capital, con un clima mediterráneo continental de veranos cortos y calurosos e inviernos largos, fríos y ventosos, con menos de 400 milímetros de precipitación al año. La patata es el cultivo más característico del pueblo, regado por acequias ancestrales que parten de la Fuente de Cella, un pozo artesiano del siglo XII, uno de los más grandes de Europa; cerca está la Laguna del Cañizar, el segundo humedal de agua dulce más importante de España.
Con tanta población y una economía agrícola de regadío, el agua tiene aquí un destino productivo claro. El césped artificial del jardín no compite por ella: no necesita riego, y aguanta bien tanto el calor seco del verano como el frío ventoso del invierno.