Alfambra tiene un polígono industrial en expansión que complementa la agricultura de cereal de secano y remolacha azucarera, una tradición que se recuerda en el Museo de la Remolacha Azucarera (MUREA). El pueblo conserva un castillo anterior a 1169, la iglesia de Nuestra Señora de la Asunción del siglo XVII y la ermita de Santa Ana, con murales góticos del XV; el turismo ha empezado a crecer de forma notable desde el año 2000.
Con 487 habitantes, es de los municipios más poblados de la comarca fuera de la capital, y eso se traduce en jardines de uso diario además de los de temporada. El clima frío del invierno, con temperaturas medias de 10 grados y heladas habituales, hace que el césped artificial sea una alternativa práctica frente al césped de siembra, que aquí exigiría resiembra frecuente.