Gratis y sin compromiso
Te llevamos el muestrario a casa: hasta 3 retales de 25 × 30 cm, gratis y sin crear ninguna cuenta. Los comparas con tu luz, sobre tu suelo y junto a tus materiales, que es donde se decide de verdad.

Con la muestra en la mano
En una tienda el césped se ve bajo luz artificial y rodeado de otros productos. En casa lo pones donde va a ir, lo miras a las horas a las que lo vas a mirar y lo comparas con tu suelo y tus muebles.
Los verdes de la fibra y el marrón del rizo, y cómo cambian con tu luz a lo largo del día.
Dos muestras juntas y de perfil: cinco milímetros se ven, y al pisarlas se notan.
Separa las fibras con los dedos. Cuanta menos base se vea, mejor aguanta el paso.
Recta o rizada, con nervio o plana. Dóblala y mira si vuelve a levantarse.
Sobre la baldosa, la piedra o la tarima donde va a ir, junto al muro y a los muebles.
Junto a una piscina o en una zona infantil se pisa sin zapatos. Compruébalo antes.
Muestras gratuitas

Antes de elegir qué muestras pedir
Con 3 muestras se decide bien si son distintas entre sí: dos alturas, dos tonos o dos densidades. Estas páginas te dicen qué comparar según tu caso.
Sí, al cien por cien: ni las muestras ni el envío tienen coste, y pedirlas no genera ningún pedido ni obligación de compra. Son retales de 25 × 30 cm del sobrante de rollo, así que nos cuesta menos enviarte tres que gestionar una devolución de 40 m² del color equivocado.
Hasta tres por solicitud, que es lo que hace falta para decidir: dos candidatos reales y un comodín. A partir de ahí la comparación deja de aclarar y empieza a confundir. Si más adelante quieres ver otros modelos, escríbenos y te los enviamos.
Cada retal mide 25 × 30 cm: suficiente para verlo de perfil, separar las fibras con la mano hasta la base y apoyarlo en el suelo donde va a ir el césped. Es un trozo del mismo rollo que se vende, no una muestra de catálogo.
Salen en cuanto las preparamos y te avisamos por email en el momento en que se envían, con el seguimiento del transportista. No prometemos un plazo cerrado porque depende de la mensajería y de tu zona, pero es un paquete pequeño y viaja como cualquier otro envío.
En una caja con los retales que hayas elegido, cada uno con una nota de qué es y en qué se diferencia de los demás. Te avisamos por email en cuanto salen, y desde ese mismo email puedes seguir el envío.
Sí, y es lo recomendable: la comparación es lo que decide. Elige modelos distintos entre sí —dos alturas, dos tonos, dos densidades— y ponlos uno al lado del otro. Pedir varias veces el mismo modelo no aporta nada.
Ponlas en el suelo exacto donde va a ir el césped —tierra, baldosa o junto a la piscina— y míralas a distintas horas, a mediodía y al atardecer. Compáralas de perfil para ver la altura, sepáralas con los dedos para ver la densidad y la base, y pásales la mano y el pie descalzo. Si dudas entre dos, la que mejor se integre con la piedra, la madera o el muro de al lado suele ser la buena.
Sí, y por eso las enviamos. El mismo verde se ve vivo a pleno sol y apagado a la sombra o al atardecer, y contra una piedra clara parece distinto que contra una tarima. La muestra te enseña esas variaciones en tu sitio; una pantalla, no.
Sí: es un retal cortado del mismo material que vendemos, con su fibra, su rizo y su base, no una muestra de catálogo. Lo que cambia es la escala: en una superficie entera el multitono se aprecia más y la altura se nota al pisar, no sólo al mirar.
Bajo el sol intenso del sur de Europa, los verdes muy saturados delatan de inmediato que el césped es artificial. Los tonos con base verde oliva, algo más apagados y grisáceos, se integran mejor en jardines mediterráneos con gravas claras, olivos o muros encalados. En cambio, en interiores o en zonas de luz baja, un verde más vivo resulta más agradable.