Monreal del Campo, en la comarca del Jiloca, tiene cerca de 2.550 habitantes y un casco urbano que tuvo que reconstruirse en el siglo XIX tras las destrucciones de la Primera Guerra Carlista; el polígono industrial de El Tollo, desarrollado en los años noventa, transformó buena parte de la trama urbana tradicional. El azafrán fue durante generaciones el motor económico del pueblo -tiene su propio museo monográfico en un edificio del siglo XVII- y hoy la industria cárnica y metalúrgica ha tomado el relevo.
A 700-900 metros de altitud, el clima trae una media anual de apenas 10,9 °C, con inviernos fríos y veranos cortos pero calurosos, y una pluviometría moderada de 395 mm al año. En jardines y patios de vivienda unifamiliar, el césped artificial resiste bien ese contraste entre inviernos duros y veranos secos, sin el desgaste que un césped natural sufre en un clima de meseta turolense tan marcado.