Logroño reparte su vivienda entre el casco antiguo de Ruavieja y Barriocepo, el ensanche de bloques de pisos del centro y los barrios de expansión reciente —Valdegastea, Cascajos, Lobete, Madre de Dios— donde abunda la vivienda unifamiliar con parcela pequeña. Es zona de Denominación de Origen Calificada Rioja Alta, con quince bodegas (Franco Españolas, Marqués de Murrieta) dentro del propio término municipal, aunque la economía de la ciudad gira hoy sobre todo en torno al comercio y los servicios.
Esa mezcla de tipologías pide soluciones distintas: en el piso con terraza o ático, césped de fibra corta que no acumule agua de lluvia en la pendiente hacia el sumidero; en el chalet con jardín de Valdegastea o Cascajos, una altura mayor y buen drenaje para los veranos secos y calurosos típicos del valle del Ebro.